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Viernes,
19 de octubre, 2007 |
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¿Hay
solución? |
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La información y la prevención son las mejores armas para ganarle la partida. Aprende a darle la vuelta al problema y busca soluciones. Las hay.

El cáncer de mama es una de las pocas variantes cancerosas que es posible diagnosticar de forma precoz. Ya que tenemos esta carta a nuestro favor, conviene jugarla y pasar controles periódicos (ten en cuenta que una mamografía puede salvarte la vida). El próximo 19 de octubre se celebra el día mundial de esta enfermedad, y es un buen momento para conocer que tiene un alto porcentaje de curación. La información y la detección rápida son las mejores bazas para luchar contra ella. De la primera, te avanzamos algunos datos; la segunda es tu responsabilidad. Has de saber que el cáncer de mama es una disfunción de un grupo de células mamarias que provoca que éstas crezcan sin control, invadiendo así tejidos y órganos y, en el peor de los casos, trasladándose y proliferando en otras partes del cuerpo (metástasis). Hay factores de riesgo genéticos e inevitables pero otros, como el correcto control ginecológico, están en nuestras manos.
Es fundamental pasar los controles ginecológicos rutinarios pero a partir de los cincuenta, hacerte una mamografía una vez al año (si tienes antecedentes familiares conviene empezar antes). Es importante visitar a tu médico en caso de apreciar:
● Cambios en el tamaño de alguna de las mamas.
● Irregularidades en su contorno.
● Menos movilidad de éstas al levantar los brazos.
● Alteraciones en la piel.
● Cambios en el pezón.
● Dolor al palparlas.
● Aparición de un nódulo en la axila o en la mama.
Factores de riesgo
● Superar los cuarenta años.
● Ser mujer (con diferencia, somos el sexo que más lo padecemos).
● Haber sufrido ya cáncer de mama.
● Tener antecedentes familiares.
● Al aparecer la regla a una edad temprana (menarquia) y la menopausia, a una edad tardía.
● Tener el primer hijo después de los treinta o no tener hijos.
● Poseer un tejido mamario denso.
● Haberse sometido a radioterapia.
Otros factores menos decisivos
● No hacer lactancia materna.
● Consumir estrógenos.
● Llevar una dieta rica en grasas.
● Beber alcohol.
● Fumar.
● No hacer ejercicio.
Cirugía
Se realiza una historia clínica y pruebas rutinarias antes de pasar por el quirófano. El objetivo de la operación es extraer el tumor del pecho con unos márgenes de seguridad. Si éste es de tamaño reducido se puede sacar sin que sea imprescindible eliminar todo el tejido mamario (cirugía conservadora).
Durante la operación, en casos seleccionados, el patólogo analiza el llamado ganglio centinela (el primero al que afecta el cáncer cuando se extiende a través de los ganglios linfáticos de la axila). Si está limpio, se evita la extirpación de los de la axila y las secuelas que ello provocaría (linfedema). Después se realizan otras pruebas más sofisticadas para corroborar que el resultado de la biopsia es correcto; generalmente ambos coinciden.
La mastectomía se lleva a cabo en caso de que el tumor sea de gran tamaño. A veces se puede realizar quimioterapia antes de la operación, y si el tumor se reduce lo suficiente, se opta por la cirugía conservadora. En el caso de que deba reconstruirse la mama, el especialista dictaminará si puede llevarse a cabo durante la misma operación o es mejor esperar a una segunda fase.
Tras la intervención, el oncólogo valorará el riesgo de recaída de la paciente y le administrará los tratamientos adecuados.
Radioterapia
Se trata de la aplicación en la zona afectada de radiaciones ionizantes para eliminar las posibles células tumorales que hayan podido quedar. En caso de haber realizado cirugía conservadora este tratamiento es imprescindible. Puede ser externo o interno (branquiterapia), y no tiene apenas efectos secundarios, tan sólo irritaciones.
Quimioterapia
Es una de las modalidades terapéuticas más empleadas para combatir el cáncer. Su objetivo es destruir, mediante el uso de una gran variedad de fármacos, las células que componen el tumor. De este modo se consigue reducir o erradicar la enfermedad. Aunque todavía no se puede evitar que dañe también las células normales, en la actualidad se administran tratamientos más especializados y personalizados cuyos efectos secundarios son menos agresivos. La caída del cabello, las náuseas, las llagas en la boca o la bajada de defensas del paciente son los más frecuentes. Los síntomas desaparecen una vez finalizado el tratamiento.
Tratamiento hormonal
Cuando el cáncer tiene una dependencia de las hormonas femeninas (estrógenos), se suele recetar a la paciente una serie de fármacos para reducir el riesgo de recaídas. Hasta hace poco sólo se indicaba el Tamoxifeno que, si bien resulta eficaz, puede generar problemas en la matriz (pólipos, engrosamiento y, rara vez, cáncer de endometrio). Hoy en día se cuenta con nuevos fármacos, los “inhibidores de aromatasa”, que pueden administrarse sólo a mujeres con dependencia hormonal y postmenopaúsica. Son más efectivos y desencadenan menos alteraciones en la matriz, pero pueden producir osteoporosis. Las pacientes que han comenzado un tratamiento de Tamoxifeno pueden completarlo con este último.
Terapia biológica
Sus resultados son muy esperanzadores. Es una terapia inteligente que ataca las moléculas afectadas sin dañar a penas las normales. Su fármaco Herceptin es muy eficaz en la prevención de recaídas en aquellas pacientes que tienen alterada en una molécula denominada Her 2, célula que resulta especialmente agresiva. Hasta ahora este tratamiento sólo se indicaba en casos de metástasis y aumentaba considerablemente la supervivencia de las afectadas. En breve se podrá administrar antes de llegar a esta fase, para evitar que el tumor aparezca. Además, la terapia biológica no tiene efectos secundarios importantes.
Vía:
Woman
Salud
en MujerMujer.com
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